El TRIFE valida el fraude

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Unánimemente, el tribunal federal electoral del poder ejecutivo de la federación, el TRIFE, decidió rechazar la demanda de la Coalición que encabeza Andrés Manuel López Obrador, de recontar los votos, uno por uno, casilla por casilla. Esgrimiendo un argumento mezquino, casuístico y leguleyo, de que la Coalición no demostró la existencia de irregularidades sino en la mitad de los distritos y, en ellos, sólo en unas 11,800 casillas (de un total de unas 134,500), el TRIFE rechazó el recuento completo.

Aunque la sentencia del TRIFE no es sorpresa para quienes saben alguito de la historia del poder judicial en México, no deja de ser decepcionante para — entre otros muchos — los trabajadores pobres de México (es decir, la mitad de los mexicanos), una parte significativa de los cuales decidió buscar un mejoramiento en su condición social dentro de los parámetros estipulados por López Obrador, a saber, primero, el voto y, ahora, la defensa del voto mediante la desobediencia civil pacífica, no violenta.

Como recordatorio de las fuerzas volcánicas que se agitan en el subsuelo social de México, podríamos aludir al conflicto reciente en Oaxaca, en donde los maestros estuvieron enzarzados en una prolongada batalla por mejores salarios y un mayor presupuesto educativo con un gobierno estatal cada vez más represivo y respaldado por el gobierno federal. O podríamos mencionar que, en el sureste de México, en Chiapas, hace 12 años, un grupo de indígenas abandonó toda esperanza en que la vía cívica y pacífica para resolver su desventaja social les haría justicia. Organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, lanzaron una insurrección armada.

Aunque su lucha armada ha sido suspendida, sus demandas no han sido satisfechas ni han ellos abandonado sus armas o su militancia. El PAN, con Vicente Fox, prometió resolver el conflicto en Chiapas en 15 minutos, pero eso quedó como una más de las muchas promesas que el PAN y Fox incumplieron.

Aunque los ricos en México, y algunos en la clase media con ilusiones, desearían que los trabajadores pobres desaparecieran de la palestra política y sólo se presentaran a trabajar en las muchas tareas que hacen que las cosas marchen, esa gente no va a desaparecer. De hecho, sin un cambio en la política económica en la dirección delineada por López Obrador, es muy difícil imaginarse una reversión seria en la tendencia hacia una mayor desigualdad e injusticia sociales en México. Por consiguiente, las condiciones que generan el descontento social en México van a persistir y, más probablemente, a crecer incluso. Esto en un momento en que la economía de Estados Unidos puede entrar en un período turbulento y los demagogos en el congreso estadounidense van a hacer más difícil la emigración de trabajadores mexicanos.

El TRIFE ha demostrado ceguera y sordera, insensibilidad total, al clamor de los trabajadores pobres de México. ¡Que con su pan (o PAN) se lo coma! Con tecnicismos legales, le ha proporcionado una cobertura al fraude. En una nota anterior en este blog, yo expresaba mi inquietud de que el TRIFE fuera incapaz o no quisiera unir los puntos: las irregularidades mostradas por la Coalición eran sólo una muestra que justificaba abrir toda la paquetería electoral — como la punta de un témpano de hielo flotando en el océano. El argumento principal no podía ser técnico. En el contexto de México, las víctimas del fraude electoral, López Obrador y (sobre todo) los que lo apoyaron con sus votos, tenían que ser atendidos como las víctimas de una violación política. El TRIFE no podía poner toda la carga de la prueba en la víctima. El argumento tenía que ser político y de sentido común puro y simple:

Dada la historia reciente y remota de México, una historia de fraude y engaño político, y dada la breve distancia que — según el cuestionado árbitro electoral, el IFE — existía en el conteo de los principales candidatos (una diferencia de 0.5%), un “número pequeño” de irregularidades — ya sea en los distritos y casillas en donde la Coalición tuvo la suerte de detectarlas o en lugares en donde no — debería haber sido suficiente para poner en duda todo el proceso. Era la responsabilidad de este alto tribunal el limpiar la elección a los ojos del público.

La forma en que millones de mexicanos van a leer el veredicto del TRIFE es la siguiente: el establecimiento político — sus instituciones políticas formales y sus poderes fácticos (la cúpula dizque empresarial, los medios, la iglesia católica, etc., que tienen una influencia desmedida en la política y las políticas mexicanas) — ha hablado a través del TRIFE. En lugar de convencer al público de que la elección fue limpia, en lugar de conquistar la confianza de un pueblo justificadamente alienado y suspicaz ante el poder público, el TRIFE como vocero del establecimiento político dijo que no les importa la confianza o la credibilidad públicas.

No van a admitir un recuento (algo sabrán que no quieren que sepamos) y, más bien, van a imponer su candidato. Están dispuestos a pagar el alto precio de tener un presidente ilegítimo: el descrédito público y — con alta probabilidad — el descontento y la insubordinación públicos. Y dado que la gente que participa en el movimiento por la democracia no se va a rajar hasta que logre hacer que se respete su voluntad colectiva, entonces el estado va a tener que recurrir a la fuerza. Ese es el mensaje ominoso. El TRIFE, sus magistrados, quieren ser recordados como los alcahuetes de un presidente espurio y represivo.

La gente que está defendiendo la democracia en la Ciudad de México está por hablar. Al anochecer, la Asamblea Permanente se reunirá en El Zócalo y tomará una decisión sobre la respuesta adecuada a la validación del fraude electoral por el TRIFE. Tengo información de que los campamentos siguen creciendo, que hay más entusiasmo y determinación que en los primeros días — y que hay una mejor organización. Es muy probable que la Asamblea apriete en sus métodos de lucha. Sólo les puedo desear lo mejor en la lucha que está por delante. (Atento recado a los comentaristas en los medios: No es López Obrador quien se saca de la manga estas decisiones tácticas. Él sólo está escuchando bien lo que su base principal de apoyo, la población trabajadora pobre, “los de abajo”, está clamando.)

Desde esta bitácora, si me lo permiten, quiero insistir en la necesidad de que el movimiento se mantenga unido y crezca incluso a partir de donde está. La gente debe decir lo que siente y piensa sobre la mejor manera de conducir este movimiento, sobre su estrategia y sus métodos. Debe haber respeto pleno a las diferencias en puntos de vista. Pero debe haber también unidad en la acción. Unidad, unidad, unidad. Va a ser una lucha larga, pero es por el Bien de Todos.

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6 Responses to “El TRIFE valida el fraude”

  1. DANIELTEC Says:

    SEÑORES PERREDISTAS. Solo quiero agradecerles por pensar que regalandole dinero a la gente vamos a sacar a este pais adelante, que armando alborotos van a exigir sus derechos, que afectando a gente que si trabaja van a lograr imponer la voluntad de un dictador y loco.
    Estudio y trabajo desde que hiba en la primaria y he llegado a tener lo que tengo por mi propio esfuerzo(licenciatura y voy por la maestria) en este pais hay oportunidad para todos. No entiendo sus ganas de dividirnos. Ahhh y por si piensan que vote por FECAL no no lo hice no les voy a decir por quien pero no vote tampoco por madrazo y mucho menos por su candidato

  2. panchovilla Says:

    Note to people who post comments: I will delete posts that have no substance. If you want to post a comment contrary to my views, that’s fine. Actually, that’s great. I appreciate that. But please try to make an argument or provide information, as opposed to just insult people or the intelligence of the readers. (The previous posting, for example, has information: It’s about a person who rejects AMLO’s economic program — as he understands it — and tells you about his own personal experience in life. So I keep this comment.)

    Nota a las personas que tengan a bien hacer comentarios: Voy a borrar todo comentario sin sustancia. Si desean hacer comentarios contrarios a los puntos de vista que aquí planteo, muy bien. Magnífico. Se los agradezco. Pero traten de formular un argumento y no sólo de insultar a alguna persona o la inteligencia de los lectores. (El comentario anterior, por ejemplo, ofrece información útil: Se trata de una persona que rechaza el programa económico de AMLO — según su entender — y nos dice de su propia experiencia personal en la vida. Por eso, ese comentario se queda.)

  3. Alfredo Castro Says:

    En primer lugar me gustaría refutar tu opinión respecto a lo que denominas “un argumento mezquino, casuístico y leguleyo”, para empezar me gustaría señalarte o recordarte que la ley no contempla en ninguna circunstancia la apertura y revisión total de los paquetes electorales. Existe naturalmente el derecho de parte de cualquier participante en un proceso democrático de presentar sus inconformidades y de acudir a los procedimientos para la revisión de los resultados.
    Coincido hasta cierto punto con tu opinión respecto a que vivimos en un país muy acostumbrado a hacer trampa, con antecedentes evidentes de fraude incluso a nivel de una elección presidencial, sin embargo, por lo que se pudo apreciar el pasado 2 de julio fue una elección pacífica y sin signos evidentes de fraude. Retomando lo anterior, en mi parcial coincidencia con tu opinión, déjame decirte que yo fui de funcionario de casilla y me comprometí a ayudar a que estas elecciones fueran ejemplares, no estoy seguro de como haya sido en otros lugares pero en mi casilla nos pasamos 14 horas trabajando para ayudar a la democracia en nuestro país y me parece muy injusto que una persona basándose “tal vez” en una pequeña fracción del total de casillas, se atreva a descalificar el trabajo de tantas personas que como yo fuimos a cumplir con nuestro deber cívico y a poner el ejemplo de que las cosas se pueden hacer bien con voluntad y que se pretenda saltar la ley a través de actos que no me interesa de que lo disfracen, son delitos y para muestra basta verificar la cantidad de denuncias ante derechos humanos de tantos y tantos habitantes del D.F. (perredistas y no perredistas) que han sido y siguen siendo afectados impunemente.
    Otro punto de coincidencia con tu opinión, porque no se trata simplemente de desvirtuar la opinión de los demás, es que en México se necesita con urgencia algun esquema de ayuda a las personas más necesitadas, sin embargo, coincido en el fondo más no en la forma, la forma de lograrlo es con un cambio fundamental, no regalándole dinero a las personas “necesitadas” que en un cierto punto puede resultar contraproducente por razones en que por cuestión de espacio no puedo abundar.
    Según he leído y escuchado de distintas fuentes el sistema electoral mexicano es un modelo mundial, me parece que es muy irresponsable descalificar sistemáticamente a cada instancia que no les da la razón, además me vuelve a preocupar la actitud de López Obrador, me preocupa no el hecho de que no le crea al IFE, no el hecho que acuse al presidente de ingerir indebidamente y estúpidamente que eso fue muy obvio, me preocupa que nos desacredite a los ciudadanos que fuimos a ayudar, que desacredite al tribunal federal electoral y si alguna autoridad más se pone en su camino igualmente la desacreditaría.
    Me preocupa que en el remoto caso que se realizara el conteo voto por voto igualmente desacreditaría a quienes llevan a cabo el recuento.
    Creo que su “plantón” sobrepasa los límites de la libertad de expresión y llega a la forma de chantaje y desde esa perspectiva es totalmente reprobable desde un principio

  4. panchovilla Says:

    Alfredo:

    Muchísimas gracias por tu comentario. Es muy informativo. Permíteme responder a los desacuerdos que señalas.

    No soy abogado, pero sé que la Constitución Política (¡Política!) de los Estados Unidos Mexicanos establece que el TRIFE es la “máxima autoridad jurisdiccional” en la calificación de una elección. Además, de acuerdo con el artículo 41 constitucional, los principios que rigen una elección deben ser certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad. En otras palabras, la función judicial del Tribunal Electoral del PJF (TRIFE, para decirlo en breve) es eminentemente política:

    http://constitucion.presidencia.gob.mx/index.php

    Considera la certeza. ¿En qué forma está el TRIFE dando certeza a la elección mediante la verificación de sólo un 9% de las casillas cuando millones de ciudadanos tienen dudas (fundadas, según yo) de la elección y siente que los dados estuvieron cargados desde el principio? Y si una muestra de 9% está en duda — según el hallazgo del propio TRIFE — ¿por qué no ordenaron un recuento total entonces? No fue un 1, 2, 3, 4, o 5%, que uno podría atribuir a errores humanos aleatorios. Fue casi una de cada diez casillas.

    De cualquier modo, no es cierto que la ley constriña al TRIFE a decisiones angostas. El TRIFE está investido por la Constitución con poderes muy amplios para calificar la elección y asegurar que los principios constitucionales se observen. Es el recurso de última instancia. Su función no es defender al IFE. Su función es defender el interés del pueblo de México. Por eso, estaba bien dentro de sus prerrogativas legales el suplir las deficiencias en la evidencia presentada por la Coalición y ordenar un recuento completo sobre la base de sus propias consideraciones de principio. Si, como tú dices (coincidiendo conmigo), en México hay una tradición de trampa electoral, ¿no crees que tenía sentido hacer el recuento total, en vista de esa historia electoral y de lo competida que estuvo esta elección según el IFE? Porque, repito, se supone que el principio constitucional es la “certeza”.

    Es claro que el TRIFE no podía usar las deficiencias del caso legal presentado por la Coalición como una excusa para rechazar el recuento completo. No se trataba de atender una demanda facciosa. Se trataba de darle transparencia a la elección. Si el TRIFE hubiera asumido seriamente sus deberes constitucionales habría tenido que ordenar el recuento de inmediato. Pero, aún en el sentido legalista más estricto, ¿fue el argumento de la Coalición realmente tan débil como se dice? Yo creo que no. Ellos presentaron evidencia pública de que más del 60% de las casillas tenían “errores aritméticos”. Si lees con cuidado los mensajes electrónicos entre Nava, Molinar y Varela, notarás que ***ellos mismos*** reconocen que la documentación de AMLO en línea está en orden. Varela, uno de los expertos en números del PAN, dice que esas cifras y documentos están bien:

    http://www.lopezobrador.org.mx/actas/analisis.php

    Pero, supón que la documentación de AMLO está mal. Supón que su argumento legal fue muy débil. De todos modos, por lo menos un tercio de la ciudadanía cree firmemente que hubo fraude. Yo no necesito que AMLO me lo diga. Yo estoy convencido que hubo fraude. Y no puedes decir que la gente es crédula. Mira, si la gente fuera tan crédula y manipulable como se dice, ¿por qué no se han creído entonces la enorme y costosa campaña lanzada desde la presidencia, el gobierno federal, el PAN, el IFE, la iglesia católica, y a través de la prensa y la mayoría de los medios masivos, para hacerle creer que la elección rechinó de limpia?

    De vuelta a mi argumento, en el contexto de una duda tan arraigada y generalizada, ¿qué debería haber hecho un tribunal responsable con poderes constitucionales amplios para recontar cada voto y encargado de hacer valer el principio constitucional de certeza a la elección? Fácil. Debería haber dictado el recuento. Y como quiera que se le vea, este argumento es irrefutable: Si Felipe ganó, ¿por qué no están — él y sus apoyadores — llamando ya a que se haga un recuento completo? ¿Qué saben ellos que no quieren que nosotros sepamos?

    Ahora bien, dices que los comicios del 2 de julio fueron pacíficos y sin signos evidentes de fraude. Te respondo con una pregunta: ¿Vigilaste una muestra representativa de todas las 150 mil casillas, digamos unas 5 mil? No lo creo. Hubieras tenido que clonarte. Estoy seguro que sólo viste tu casilla y algunas casillas cercanas.

    En una elección competida, un fraude se puede intentar de manera decentralizada. Basta con sumarle unos votos aquí a tu gallo y restarle otros allá a tu contrario. Itera eso muchas veces y tienes suficientes votos para robarte la elección. Si encima de eso organizas algunas mapachadas grandes en casillas vulnerables, pues hasta te sobra. Pero, ¿quién conspiró y coordinó tanta marrullería? ¿No es esta una teoría demasiado complicada para ser cierta? No. ¿No lo hacía acaso el PRI? ¿Cuántos delincuentes electorales fueron hallados y castigados? ¿Cuántas veces lograron agarrarlos con las manos en la masa? No se necesita mucha coordinación. Lo único que se necesita es que los líderes de mero arriba den señales a los operadores locales de que se trata de una elección con mucho en juego y que la creatividad mapachera va a ser debidamente recompensada. Todo esto estuvo presente en este caso. Acusa a AMLO de ser un peligro para México. No un candidato con un programa equivocado, sino un peligro para el país. Con eso mandas el mensaje a los operadores locales que hay que pararlo a toda costa. ¿No? Ahora bien, ¿descarto acaso una conspiración central con Felipe, Hildebrando, Elba Esther y Ugalde a la cabeza? La verdad no la descarto. Seré desconfiado, pero mis razones tengo. ¿Puedo demostrar que Calderón, Hildebrando, Elba Esther y Ugalde conspiraron? No, pero como dijo aquel: los acuso de fraudulentos no de mensos.

    En cuanto a tu función como funcionario de casilla, te doy las gracias por tu trabajo. Estoy seguro que hiciste las cosas lo mejor que pudiste. Hubo muchos como tú, pero no fue suficiente. El desconfiar de los resultados globales de la elección no implica la descalificación del trabajo de gente como tú. Nadie te culpa de nada. Se culpa a los mapaches. Dado lo que estaba en juego en la elección y el comportamiento público y visible de los que ensordecieron a México con su costosa campaña anti-AMLO, no es mucha suspicacia imaginarse que gentes que han demostrado tener muy pocos escrúpulos no se comportaron mucho mejor cuando nadie los miraba.

    En cuanto a la ayuda a los necesitados, a lo mejor no estamos realmente en desacuerdo. Yo no creo que AMLO esté casado con una forma particular de subsidiar a los que necesitan ayuda. Me queda claro que subsidios mal diseñados pueden crear dependencias e incentivos perversos, en lugar de ayudar a que la gente salga del hoyo. Pero hay mucha experiencia en el mundo sobre las mejores políticas de subsidio para acabar con la pobreza. Las dos áreas que tienen mayor impacto son la salud (sobre todo a niños y mujeres jóvenes) y la educación desde abajo. Pero, mira, la estrategia panista ha consistido en privatizar estos esfuerzos, dando oportunidades para que particulares eludan y evadan impuestos y aparezcan como grandes filántropos, muy caritativos, y reciban bendiciones de la jerarquía católica por ser tan buenos. Pero esto no es cuestión de filantropía, ni de caridad, es cuestión de obligación fiscal y de responsabilidad social con los que menos tienen. Pero esta es una discusión que puede esperar. Repito: que yo sepa, no hay nada en lo que AMLO ha dicho que implique que esté cerrado a experimentar con métodos adecuados para ayudar a los que menos tienen.

    En cuanto a que el sistema electoral mexicano es un modelo mundial, yo creo Alfredo que los mejores jueces del sistema electoral mexicano tienen que ser los propios ciudadanos mexicanos y no la prensa extranjera, que por lo demás deja mucho que desear:

    http://mediamatters.org/

    http://www.fair.org/

    En estos momentos, muchas personas tienen razón para dudar de que el sistema electoral mexicano sea cierto, legal, independiente, imparcial y objetivo. Eso no tendría mucho de malo, si existiera la disposición de las autoridades y el establecimiento político (incluyendo poderes fácticos como la cúpula dizque empresarial, los medios, la iglesia, etc.), para reformarlo. El problema — y eso es lo verdaderamente irresponsable — es que hay gente que pretende que el sistema electoral merece de entrada la fe ciega de la gente para esconder un fraude más que probable.

    Por último, el plantón. Rechazo el término “chantaje” que utilizas para descalificarlo y para criticar las acciones de desobediencia civil. Un chantaje es una extorsión (necesariamente a escondidas) de dinero, privilegios personales o algo de valor o beneficio egoísta para el chantajista, bajo amenaza de exponer un acto indebido de la víctima o dar a conocer información que pueda desacreditar a la víctima. Los actos de desobediencia civil son actos públicos de protesta contra una autoridad. No se le pide a la autoridad, en este caso al TRIFE, que le regale la presidencia a nadie en particular, sino que ordene el recuento de todos los votos. ¿A quién beneficia la transparencia electoral? Al pueblo de México, a las instituciones políticas, porque les da certidumbre y estabilidad. Quienes socavan las instituciones son quienes quieren que caiga sobre ellas el descrédito, por negarse a hacer el recuento completo.

    No hay nada vergonzante en estos actos de protesta pública. Son actos reconocidos como legales nada menos que por la Constitución. Revisa el capítulo primero de la Constitución, sobre las garantías individuales. Las personas tenemos el derecho de protestar los actos de la autoridad y a exigir que nos haga caso. Y, que yo sepa, no se ha inventado ningún método de protesta pública efectiva que no implique, de uno u otro modo, la perturbación de la normalidad pública, un cierto costo tanto para la autoridad como para quienes participan en la protesta y para terceros. Y sin derecho a patalear, los ciudadanos quedamos desamparados ante el poder, y ese es mal todavía mayor que las molestias temporales del tráfico en la Ciudad de México.

    Considera por ejemplo el derecho de huelga, en la legislación laboral. Si los trabajadores cierran su empresa, el patrón pierde, ellos mismos pierden y los proveedores, clientes, acreedores, etc. de la empresa pierden, el público también pierde impuestos caídos, etc. Es decir, muchos pierden. Sin embargo, la mayoría de las leyes laborales en el mundo consagra el recurso a la huelga como un arma válida en el arsenal de los trabajadores para defenderse del abuso patronal. ¿A discreción de quién queda el recurrir a la huelga? A discreción de trabajadores de carne y hueso que pueden cometer errores en el ejercicio de su derecho. ¿Por qué la ley se fía de ellos? Porque, a pesar de los riesgos de ejercicio indebido de un derecho, se estima que el beneficio público esperado de resistir el abuso patronal es en general mayor que el costo total esperado de una huelga.

    La misma lógica se aplica aquí. El costo para los que participan en los actos de desobediencia civil en demanda del recuento total es alto. Mucha gente ha viajado desde lejos a un gran costo personal y sufre las inclemencias del tiempo en los plantones, para no mencionar insultos de quienes no comparten su protesta. El tráfico se dificulta, alguna gente se impacienta y enoja. Algunos comerciantes se quejan. La misma prensa a la que no indigna el fraude sí indigna el tráfico pesado. Etc. Con todo, la dimensión del problema para un sector importante de la ciudadanía es tal (se trata del respeto a la democracia, condición básica para la convivencia social civilizada) que todos esos costos sumados no se comparan con el costo para el país de una elección fraudulenta o dudosa. ¿Y a quién corresponde hacer este cálculo moral y decidir? Según la Constitución, ¡a los ciudadanos! Y son ciudadanos en ejercicio de sus derechos los que han tomado Reforma y realizan toda suerte de actos de desobediencia civil pacífica. Bien por ellos.

  5. Alfredo Castro Says:

    En primer lugar disculpa no haberte contestado antes, pero necesitaba tiempo para hacerlo de la manera en que pretendo, ahora bien, respecto a la certeza que mencionas creo que desde un principio se encuentran establecidos distintos mecanismos que tienen como propósito darle certeza y asegurar la transparencia y legalidad de las elecciones, como lo son mediante la asistencia de representantes de los partidos a cada una de las casillas y haciéndoles firmar las actas donde expresan su acuerdo con los resultados capturados al final de la jornada electoral. Ahora vamos a otro punto, el hecho de que se vayan a verificar una cantidad de casillas equivalentes al 9% del total nacional no se debe a un capricho, desde al inicio estaban definidos los casos en los cuales se podrían abrir los paquetes electorales, como te comentaba previamente, históricamente el nuestro es un pueblo y un país acostumbrado a la cultura de la trampa, sin duda ese fue el principio de reforma del instituo federal electoral – no hay que engañarnos – sin embargo se cuenta con varios mecanismos para impedir que este tipo de trampas sean posibles y el hecho de incluir funcionarios de casillas, la posibilidad de levantar documentos de inconformidad son parte de ese esquema de prevención. Ahora además de eso quisiera hacerte una pregunta y me gustaría que la reflexionaras seriamente, en qué porcentaje tú crees que hubo fraude por tú propia experiencia y qué tanto lo crees porque la persona que encabeza la opción que perdió lo procleme a los cuatro vientos, qué tantas irregularidades viste tú personalmente y qué tanto se dejan llevar por la masa y por el descontento generalizado de un entorno social y no por el hecho puntual de las elecciones. Ahora yendo un poco más a lo particular del caso, Andrés Manuel tiene claros antecedentes de padecer delirio de persecución y los más directos y evidentes de estos fue durante las elecciones en que contendió por la “gobernatura” por el estado de tabasco, donde reclamó fraudes escandalosos y realizó movimientos de “resistencia civil” y que al final tuvo que aceptar su derrota, perdió las elecciones en 1988 y las volvió a perder frente a Roberto Madrazo en 1994, no te suena familiar la historia, al igual se dijo víctima de un complot orquestado por el resto del mundo en su contra a pesar de pedir “que lo dieran por muerto” respecto a aspiraciones presidenciales en una evidente maña política.
    Retomando tu comentario, coincido plenamente contigo en que la función elemental del TRIFE es la de defender el interés del pueblo de México, naturalmente apegándose a las reglas existentes, en ningún caso uno participa dentro de un determinado proceso y al final pides que la valoración se lleve acabo de una forma distinta, eso es parte de lo que yo me refiero con la naturaleza tramposa de muchos mexicanos, el hecho de amoldar las leyes a su conveniencia, desobedecer los mandatos de los jueces este tipo de inconvenientes que la justicia y las leyes le presentan parecen no ser un inconveniente sobre todo cuando se topa con funcionarios incompetentes como nuestro ciudadano presidente que debió manejar su caso de forma jurídica en lugar de politizarlo, en fin, lo hecho hecho está.
    Además me parece raro que sus partidarios lo defiendan con tanto ahínco después de que prácticamente los llamó “vendidos” y descalificar en general a todos los que participamos ese fatídico domingo.
    Otra cosa respecto a tu comentario de que un tercio de la población comparte tu opinión y que respeto tanto la tuya como la del resto de personas que la consideran válida quisiera citarte una frase célebre de Johann Wolfgang von Goethe poeta y dramaturgo alemán:
    “La creencia no es el principio, sino el fin de todo conocimiento”.
    Con esto me refiero a que el hecho de que una mayoría por convicción y sin pruebas considere algo cierto no lo válida de ninguna forma.
    En definitiva yo tampoco soy ingenuo y por lo que te comentaba previamente es evidente que Fox no ha sido un modelo de presidente y que se ha equivocado en muchas cosas, entre ellas en no ser imparcial durante el transcurso de las campañas electorales -por cierto me parece necesaria una reforma al respecto para impedir que un funcionario desde su posición (en especial el presidente) apoye a un determinado candidato- dudo también como señalan que se haya tratado de una elección impecable pero para eso existen los mecanismos preestablecidos para presnetar las respectivas impugnaciones, pero por lo general cuando hay eventos tan evidentes y tan influyentes en el futuro de un país como un fraude electoral se nota inmediatamente, sino explícame porque empezaron a dar sus señales de inconformidad más enérgicas hasta que se habían anunciado los resultados del PREP, es todo parte de una forma de actuar, de un estilo de vida más que de eventos puntuales.
    Creo que el problema que tenemos en muchos casos es el desconocimiento auténtico o deliberado de las reglas existentes para estas elecciones, en primer lugar un recuento total no está siquiera contemplado dentro de las medidas a tomar por el tribunal electoral y no hay porque considerarla. Es parte de esa falta de compromiso ante la ley que tanta gente demuestra y no creo que se trate de alegar que si no existe nada indebido se recuente, no se recuenta porque hacerlo sería indebido.
    Respecto a tu pregunta obviamente no vigilé más allá de mi casilla y la que estaba contigua a la mía, pero te repito cuando hay algo se nota, además hay medios de comprobar, simplemente comparas las actas y si no coinciden lo que dicen las que firmaron con lo que dice el regustro oficial pues la revisas y punto, no tiene mayor ciencia, ya decir que compraron a sus representantes de partido es exagerar, yo también te puedo decir q la gente q tachaba el símbolo de la coalición por el bien de todos es porque descartaban al peje y deberían contarselo a cualquiera de los partidos restantes y tú y yo sabemos que eso ya es caer demasiado en el terreno de las suposiciones y ofender a tus propios “seguidores”.
    Se vale discrepar pero en principio el propuso su plan de limosnas, que no recuerdo cual fue el nombre exacto, donde a todo aquel que ganara menos de 10 mil pesos le daba dinero para completar el gasto… eso no creo que tenga algo de positivo, sobre todo cuando no explica convincentemente de donde obtendría esos fondos millonarios para financiar su programa.
    Retomando lo del plantón ciertamente como dices es un chantaje, pero si revisas la segunda acepción del diccionario de la real academia española lo define así:
    “Presión que, mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarle a obrar en determinado sentido.”
    O acaso me vas a negar que bloquear vías primarias de la capital y los discursos donde prometen aumentar las acciones de “resistencia civil pacífica” son una expresión apegada a la definición de chantaje en vías de conseguir su “derecho” de un recuento total.
    Respecto a lo que dices que la libertad de expresión sea un derecho constitucional, eso no está en discusión, pero es obvio cual es el fondo de elegir ciertos espacios públicos para expresarse, porqué no se quedaron en la plancha del zócalo donde igualmente pueden expresarse, no nos engañemos en la intención de ese movimiento estratégico y me es muy graciosa tu expresión “un cierto costo tanto para la autoridad como para quienes participan en la protesta y para terceros”
    Creo que a las personas que hacen este movimiento en ciertas ubicaciones tan dañinas en el plano económico y de incomodidad para terceros se le olvida su lema de ser por el bien de todos cuando habría medios de expresarse, sin desquiciar a una ciudad y desestabilizar a un país que es lo que están haciendo.
    Tu argumento en el caso de los trabajadores es muy válido, sin embargo en esa situación hay un principio de certeza sobre las condiciones existentes en su centro de trabajo y acá se está protestando por un “posible fraude”, donde ni siquiera existe una certeza, es un reclamo que si bien puede tener partidarios no cuentan con pruebas contundentes y en principio al menos mi reclamo es el apego a la ley. No digo que se equivoquen en manifestarse, es un derecho válido en fondo más no en la forma.
    Creo que no es válida tu percepción al decir que corresponde a los ciudadanos decidir cuando aplica o no una determinada acción respecto a cuestiones electorales o de cualquier otra índole, en ese caso qué sentido tendría mantener instituciones que cuestan y mucho, entonces para que hay legisladores y para que tenemos tribunales y todo el resto de leyes existentes, para saltarnoslas cuando no se apeguen a los intereses de quienes las declaran injustas.
    Creo que cuando uno juega fútbol – por dar un ejemplo burdo- sabe que gana el que anota más goles y así acepta jugar, sin embargo nadie cree posible que después de jugar se cuenten las oportunidades de gol y se declare ganador al que haya tenido más, a qué me refiero con esto?? a que cuando comenzaron el juego sabían completamente (o debían saber) las reglas vigentes en la elección y no lloriquear y hacer peticiones fuera de lugar e injustificadas legalmente.
    Nótese por favor que no soy defensor panista, simplemente te expresó mi opinión sobre estas acciones ami juicio equivocadas.
    Gracias por la oportunidad de saber tus argumentos.
    Atte ACS

    No se debe confundir la Verdad con la opinión de la mayoría.
    Jean Cocteau

  6. panchovilla Says:

    Gracias por tu extensa respuesta, Alfredo. Aquí va mi reacción, tan telegráfica como pueda:

    No hay que darle muchas vueltas al asunto. La verdad no es necesariamente igual a la opinión de los muchos. Pero eso no implica que los muchos estén siempre o necesariamente equivocados. Aquí el dilema no es filosófico. Se puede (hasta cierto punto) establecer la verdad factual de los resultados del 2 de julio. ¿Cómo? Recontando todos los votos.

    ¿Por qué “hasta cierto punto”? Porque hay evidencia documental (videos) de que los mapaches abrieron almacenes y paquetes electorales, sacaron actas, metieron y sacaron boletas, etc. Y esas mapacherías desvirtúan todavía más el resultado. Con tanta mapachería, aquí se aplica la segunda ley de la termodinámica: después de freír un huevo, ya no lo puedes desfreír. (Mapacherías documentadas en videos: http://video.google.com/videoplay?docid=-1286620953806779588 http://www.youtube.com/watch?v=J0UYSjP2T8Y)

    Tu argumento de que la certeza, transparencia y legalidad de la elección están determinadas por la participación ciudadana y la presencia de representantes de partidos en cada casilla o distrito equivale a decir que la honradez de un ladrón está determinada por la presencia de la víctima en el asalto. Tu argumento de que el sistema electoral excluye las trampas equivale a decir que el caminar por la calle con buenos pensamientos en la cabeza impide que te asalten.

    Dices que Fox usó indebidamente su gobierno para apoyar a un candidato y que eso vició la elección, pero luego concluyes que la culpa fue de la Coalición porque no usó los recursos legales adecuados para inconformarse. Es el mismo argumento de quienes dicen que la Coalición sólo consiguió que se abriera 9 por ciento de los paquetes porque sólo objetó casuísticamente un porcentaje reducido del total de casillas. La falta de recursos o, si prefieres, de talento jurídico en la Coalición se usa como pretexto para descalificar su reclamo. Eso equivale a decir que la culpa de una violación es de la víctima por no haberse sabido defender de su atacante.

    En cuanto a tu pregunta (“en qué porcentaje tú crees que hubo fraude por tú propia experiencia y qué tanto lo crees porque la persona que encabeza la opción que perdió lo procleme a los cuatro vientos, qué tantas irregularidades viste tú personalmente y qué tanto se dejan llevar por la masa y por el descontento generalizado de un entorno social y no por el hecho puntual de las elecciones”), mi respuesta es que — con base en mi experiencia muy limitada y en mi conocimiento muy parcial de la historia reciente y remota de México — ***hubo fraude hasta que se demuestre lo contrario***. Tú estás de acuerdo en que, en México, existe la costumbre arraigada de hacer trampa en las elecciones. Pero, a diferencia de ti, yo sí saco las conclusiones que fluyen de esa premisa.

    No comparto tu opinión en lo que respecta a la biografía política de López Obrador. Mucho menos tu diagnóstico de que López Obrador padece de “delirio de persecución”. Yo estoy convencido de que, en ambas ocasiones en Tabasco, López Obrador fue despojado de la gubernatura mediante el fraude. De nuevo, tú dices que en México existe la costumbre de hacer trampas electorales, pero tu aparente antipatía hacia López Obrador hace que te niegues a sacar la conclusión que se deriva de tu dicho.

    No tengo mucho que agregar a lo que ya escribí sobre la validez de los actos de resistencia civil. No voy a repetir mis argumentos. Lo que sí debo decir es que, si los ciudadanos no son los que han de decidir cuando y en qué forma ejercer su derecho constitucional a protestar las decisiones de la autoridad, entonces no sé quién ha de decidir por ellos. ¿La autoridad? ¡Pero si las protestas ciudadanas son precisamente contra las decisiones tomadas por la autoridad! Si cuestionas que el derecho a la protesta es al arbitrio de la ciudadanía, justificas el autoritarismo.

    No es cierto que cuando los trabajadores se lanzan a la huelga haya siempre certeza de que hubo abuso patronal. El patrón no está indefenso. Sin embargo, el derecho de huelga no se deja (por lo menos en México y en la letra de la ley) al arbitrio del patrón. En cuanto a lo que dices sobre el no objetar las reglas después que uno juega un juego, eso no tiene sentido en general. Tú reconoces que el gobierno (y, yo añado, el IFE) dieron lugar para que se dudara de su imparcialidad. Sólo tiene sentido aceptar el resultado de un juego cuando uno siente que el juego es justo, cuando hay bases para aceptar la legitimidad del árbitro y — durante el juego — cuando el árbitro no da lugar para que se cuestione su imparcialidad y legitimidad. Actuar de otro modo es invitar el abuso. En este caso, la justeza del juego es precisamente lo que está en cuestión.

    No hay que fetichizar las instituciones judiciales. Los jueces no nacen justos. Los jueces no son semidioses. Los jueces no están al margen de las tentaciones del dinero y del poder. Los jueces no están al margen de las presiones políticas. Mucho menos en México, en donde el poder judicial tiene una historia bien conocida de corrupción, abuso de los de abajo y subordinación al ejecutivo (y a los pudientes e influyentes). Y la autoridad de los jueces y la viabilidad de un sistema político dependen de su credibilidad ante la gente. Si la gente no cree en ellos, su poder se desvanece y sólo les queda el recurso desesperado a la fuerza bruta. Por eso la opinión colectiva cuenta. Si los magistrados del TRIFE no entienden que la percepción pública es esencial, será porque no les conviene entenderlo.

    Finalmente, Alfredo, repito: No hace falta filosofar mucho sobre creencia y conocimiento, verdad y opinión colectiva. No estamos hablando de verdades que la observación directa no pueda establecer. La verdad factual de lo que pasó el 2 de julio — aunque con las distorsiones que los mapaches postelectorales introdujeron al violar almacenes y paquetes para manipular su contenido (¿para qué otra cosa?)– se puede establecer por medio del recuento de todos los votos y la suma correcta de las boletas. Es una cuestión aritmética elemental. Así se resuelve el dilema.

    Gracias de nuevo, por responder.

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